el terapeuta debe escucharte y comprenderte en tu singularidad concreta para poder devolverte lo que realmente eres

– Ayudarte a encontrar las claves de ti mismo: el terapeuta, por su experiencia, puede orientarte y ayudarte a comprender partes de ti mismo o de tu conducta que pueden resultarte desconcertantes o extrañas, sobre todo esas conductas contra las que luchamos una y otra vez y de las que no parecemos poder liberarnos nunca (son “más fuertes que nosotros”). A veces hay estados de ánimo que te arrastran y contra los que, aparentemente, nada puedes hacer. Pero todo eso tiene una causa y un origen y existen medios para llegar a comprenderlo y combatirlo; una persona entrenada para ello podrá ponerte sobre la pista y ayudarte a encontrar las claves que te faltan.

Es decir, vale para comprendernos mejor. A veces, simplemente necesitas un armazón, un esqueleto sobre el que ir colocando vivencias fragmentarias que no acaban de integrarse. Un buen terapeuta tiene que saber qué hacer con esas vivencias y conectarlas entre sí formando un todo coherente y armónico, lleno de sentido.

 

– Dar ánimos y ganas de vivir. Inyectar vitalidad. Un buen terapeuta debería estar en contacto con las potencias creativas y vitales de su alma para saber señalártelas a ti y enseñarte a conectar con ellas. También, en los casos en los que haga falta, puede incluso “injertar” partes de su propia personalidad.

 

– Función parental. Casi siempre el problema hunde sus raíces en la educación temprana y en la primera infancia. Por eso el terapeuta tiene que suplir las carencias que se dieron encarnando los roles paterno y materno. Como se dice en algunas escuelas, ejercer la función materna (nutricia, amorosa) y paterna (dar la ley y poner los límites). Por supuesto, esto es una muleta provisional, y debe hacerse sólo hasta que la persona esté lo suficientemente fortalecida como para no necesitarlo y pueda darse ambas cosas a sí misma. Si no el resultado sería contraproducente, porque la persona podría engancharse emocionalmente con el terapeuta generando una dependencia emocional (neurosis de transferencia).

 

Partes de este artículo:

http://www.madridpsicologia.com/funciones-de-una-terapia-psicologica-13/

http://www.madridpsicologia.com/funciones-de-una-terapia-psicologica-23/

http://www.madridpsicologia.com/funciones-de-una-terapia-psicologica-33/

Funciones de una terapia psicológica (2/3)
Etiquetado en:

Un pensamiento en “Funciones de una terapia psicológica (2/3)

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.